No todas las personas que trabajan duro en su empleo son exitosas, porque lo hacen de manera mecánica, sin preguntarse cuál es el espíritu de su labor. La diferencia está en el desarrollo personal, leer mucho, capacitarse mucho, y hacerse más valioso para el mercado.

El autor John R. Wooden, en su obra La pirámide del éxito, define el éxito de esta manera: “El éxito es la paz mental, es la autosatisfacción de saber que haces lo máximo para llegar a ser lo mejor que eres capaz de ser”. Muchas personas se mofaban de Edison cuando persistía y persistía en prender un bombillo. “Edison llevas cientos de fracasos, ya renuncia”, le decían. Pero él respondía: “Llevo cientos de éxitos, he encontrado cientos de maneras de cómo no encender una bombilla”.

Existe otro autor, cuyas ideas son realmente revolucionarias. Se trata del empresario y filósofo norteamericano, Jim Rohn, quien ha dicho que “el éxito no es algo que se persigue, el éxito es algo que es atraído por la persona en la que te conviertes”. El cambio no debe estar afuera, sino adentro. No debemos tratar de cambiar las cosas externas, sino las internas.

Volverse una persona de éxito

Una persona puede trabajar incansablemente en su empleo, y aún así no tener el éxito que desea. ¿Cuál es la razón? Posiblemente está actuando de manera mecánica, sin poner atención al espíritu de lo que hace. No se consigue el éxito trabajando con los ojos cerrados, obstinadamente, sin razonar ni sentir, sino volviéndose uno mismo una persona de éxito, la persona de éxito que atrae –que imanta, digamos- el tipo de éxito con el cual soñamos. Rohn enfatiza que hay que leer mucho sobre lo que nos interesa, y tratar de capacitarse al máximo, porque es la única manera de volverse alguien valioso para el mercado.

El especialista en autoayuda propone este ejercicio: pregúntese cuántos libros ha leído sobre la materia que le interesa, en los últimos 90 días. Si la respuesta es “ninguno”, entonces usted no debe extrañarse de que el éxito no venga. ¿Cuántos cursos ha tomando en los últimos 6 meses?

“Vivíamos y respirábamos software, solo nos deteníamos para comer y dormir un poco”, ha dicho Bill Gates, el dueño de Microsoft y uno de los hombres más ricos del mundo, según Forbes. Todas las lecturas, todos los pensamientos, todos los cursos, todos los afanes, deben estar volcados en nuestra actividad. Por otro lado, hay que saber escuchar. Richard Branson, creador de Virgin Records, nunca sale sin una libreta para anotar las cosas que otras personas dicen y poder recordarlas. Hay que estar abiertos a aprender siempre, incluso de las personas más sencillas.

Desarrollo personal

Muchos grandes hombres han comenzado desde cero, desde muy abajo. El ex presidente de Inglaterra, Tony Blair, intentó sin éxito ser rockero, antes de estudiar leyes, en los años 70’s. Y Bill Clinton llegó a la presidencia de USA luego de trabajar muchos años como un desconocido.

Para Jim Rohn la clave es el desarrollo personal. No hay que culpar al gobierno, a la familia, a las empresas. No es “lo que pasa” lo que determina nuestro futuro, porque eso “nos pasa” a todos. Lo que determina nuestro futuro es lo que hacemos acerca de eso que “nos pasa”. Lo que tenemos hoy, es lo que atrajo la persona en la cual nos hemos convertido. Para obtener más, debemos convertirnos en personas más valiosas.

 

Si la persona cambia, todo cambia para esa persona. Un gerente o un político que quiere ser presidente debe trabajar para ser la persona que anhela. El gerente debe perfeccionar su inglés, sus skills de manejo de capital humano, su visión de liderazgo, su manejo del tiempo. El político que quiere ser presidente debe aprender de oratoria, de estrategia, de defensa territorial, de macrofinanzas, de relaciones diplomáticas. El éxito no se persigue, sino que se atrae.