A cualquiera le gustaría saber cómo será el futuro, pero no tenemos una máquina para viajar en el tiempo. Así que, en este momento, puede cerrar sus ojos e imaginar la ciudad inteligente de los próximos años. Seguramente imaginará automóviles autónomos, calles sin congestionamientos ni basura, casas administradas por reconocimiento de voz y tacto que responden a sus pedidos. Sencillamente, una verdadera maravilla informática.

Sin embargo, cuando despierte y mire a su alrededor le parecerá que falta mucho para ese futuro. Caos vehicular, gases contaminantes emitidos por los tubos de escape, industrias que afectan el ambiente, alto consumo de energía eléctrica y el crecimiento descontrolado de la población son algunos de los principales problemas de las ciudades en el comienzo del siglo XXI.

Siete millones de muertes cada año son provocadas por la contaminación atmosférica, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta cifra supera las muertes ocasionadas por el tabaco, accidentes de tránsito o enfermedades como la diabetes.

Por otra parte, el portal Ciudad Posible destacó que en el año 2009 la velocidad de tránsito vial promedio era de 38,5 kilómetros por hora, pero en 2010 se redujo a 12 kilómetros por hora. Actualmente, las mega ciudades más pobladas del mundo superan los 30 millones de habitantes. Además, se espera que para el 2050 el 75% de la población mundial viva en zonas urbanas. Por si no fuera poco, el 75% de la energía global se consume precisamente en las metrópolis.

Ahora bien, el caos actual de nuestras ciudades ha despertado la conciencia de muchas personas acerca de la necesidad de construir ciudades inteligentes y sostenibles que contribuyan a la creación de un futuro más cómodo y verde que incida en la calidad de vida y salud de las próximas generaciones.

Un primer reto para estas “smart-cities” (ciudades inteligentes) es el descongestionamiento a través del empleo de automóviles autónomos; es decir, usted no necesitará conducirlos. Se dice sencillo, pero esto tendría un gran impacto en una sociedad que requerirá una nueva forma de ver el mundo. Algunos de los principales beneficios que ofrecerá este avance tienen que ver con la seguridad personal debido a que una computadora manejando su auto no incurrirá en infracciones de tránsito ni se distraerá revisando el teléfono móvil. Sin mencionar, la tranquilidad con la que usted podría viajar mientras se dedica a realizar cualquier otra tarea hasta llegar a su destino.

Sin lugar a dudas, su vida no será igual en los próximos años. Ni siquiera su casa será el hogar al que estaba acostumbrado. El dormitorio podrá ser transformado en oficina, salón o gimnasio, de acuerdo a las necesidades de cada momento. Los aparatos electrodomésticos estarán vinculados a la red y usted tendrá ayuda para preparar la cena. Todo esto debido a los artefactos inteligentes qué conectados entre sí descargarán de la Web las recetas de acuerdo a los alimentos disponibles en su nevera. Ésta incluso se comunicará con su horno para dictar el tiempo de cocción según la receta.

Hasta la rutina de limpieza de las casas cambiará por completo, puesto que, entre otras cosas, no habrá necesidad de llevar la basura al lugar habitual de recolección. En cambio, todos los residuos domésticos serán aspirados automáticamente a través de una red de túneles hasta llegar a un centro de procesamiento donde la basura se clasifica, desodoriza y se recicla. Incluso, algunos de estos residuos domésticos se utilizarán para producir energía renovable.

Por otra parte, sus reuniones de trabajo en línea serán rutinarias gracias a la realidad virtual. Sus viajes de negocios posiblemente disminuyan pues el Skype del futuro prácticamente le permitirá sentarse virtualmente al lado de su socio utilizando la última tecnología.

El aprovisionamiento de los productos será más sencillo y de menor costo ya que los productos llegarán a los clientes a través de túneles subterráneos que conectan la empresa con el mayorista o distribuidor. Los clientes del futuro recrearán en su casa la sala para recibir los productos de una forma cómoda y simple. Este avance, sin duda, disminuirá el tiempo y los costos en transporte para las empresas del mañana.

Quizás serán días que terminarán con menos stress del habitual para los ejecutivos, debido a las bondades otorgadas por los avances en materia de entretenimiento. Así que, al llegar de vuelta a casa podrán disfrutar desde la comodidad de su sala una magnifica experiencia en realidad virtual junto a su familia.

Nadie sabe realmente qué nos depara el porvenir, pero la realidad ahora es que la ciudad del futuro necesitará hombres sin límites que se adapten y construyan esta nueva experiencia de vida.