Existe una gran diferencia entre un líder y una persona que lidera. Si alguna vez se ha preguntado por qué la propuesta de un líder inspira más que la de otro, aún teniendo los mismos recursos, es probable que encuentre la respuesta en el Círculo de Oro expuesto por Simon Sinek.

Los grandes líderes y organizaciones en el mundo que promueven acciones en sus seguidores, sea el caso de Martin Luther King o de Apple, piensan, actúan y se comunican exactamente de la misma manera. El Círculo de Oro revela la estrategia de comunicación que están empleando los verdaderos líderes para inspirar a otros de manera efectiva.

La comunicación tradicional inicia respondiendo al ¿Qué?, continúa con el ¿Cómo?, y finaliza con el ¿Por qué?. Sin embargo, el Circulo de Oro propone invertir el orden de la información desde adentro hacia afuera, es decir, desde el ¿Por qué?, pasando por el ¿Cómo?, y finalizando con el ¿Qué?.

La mayoría de personas saben lo que hacen, cómo lo hacen, pero son pocas las que pueden responder por qué lo hacen. El “por qué” no se refiere a generar dinero, ese debe ser el resultado, no el propósito. Ahora bien, ¿Cuál es la motivación? ¿Por qué existe la empresa?. Plantearse estos interrogantes puede ayudar a responder atinadamente la verdadera esencia: ¿por qué?.

La ciencia respalda todo lo expuesto, dado que el Círculo de Oro funciona bajo los principios de la biología y de la estructura del cerebro humano que está dividida en dos áreas: El neocórtex y el cerebro límbico. Cuando un líder intenta transmitir su mensaje dándole prioridad al “qué” antes que al “por qué”, su mensaje es recibido por el neocórtex, el cual únicamente controla la parte racional, pero no es capaz de influir en la toma de decisiones. En cambio, si el mensaje inicia desde el “por qué” es recibido por el cerebro límbico, encargado de seducir las emociones y deliberaciones del receptor.

Apple ha entendido muy bien los principios del Círculo de Oro y su forma de comunicarse responde a estos axiomas. Si Apple se comunicara de afuera hacia adentro –es decir, empezando con el Qué- comenzaría diciendo lo maravilloso que son sus productos, lo bien diseñados que están y esperaría la compra de sus clientes; pero Apple no se comunica de esta forma. Al contrario, Apple se ha preocupado por transmitir su creencia, el mundo en el que ellos creen que se puede vivir. “Creemos en un mundo más sencillo, simple. Creemos en un pensamiento diferente. La manera como desafiamos el statu quo es haciendo productos muy bien diseñados y fáciles de usar. Sencillamente hacemos computadoras geniales”. El Círculo de Oro empleado en su estrategia de comunicación les ha permitido posicionarse año tras año como la empresa tecnológica más innovadora.

Muchos han intentado ser competencia para Apple con productos muy bien fabricados, y sin básicamente ninguna diferencia estructural, pero no han generado cambios porque han enfocado su propuesta en el “qué”, desconociendo que la diferencia siempre esta en el “por qué” y en la forma clara de comunicarlo. Este principio enseña que la gente no compra lo que usted hace; la gente compra el “por qué” usted hace lo que hace.

El ejemplo de Martin Luther King, uno de los hombres más influyentes desde el siglo pasado, también muestra el poder de la comunicación de un líder. El líder no es aquel que tiene un rango de autoridad sino aquel que inspira con su propósito en todo lo que hace y logra que otros se unan a su causa.

Las personas que han cambiado el mundo tienen algo en común: actúan pensando en el “por qué” de sus actos. Recuerde que para inspirar a sus seguidores es importante saber usted en qué cree y comunicarlo partiendo del por qué lo hace.