El día después del retiro de un alto gerente, puede ser demoledor. Para alcanzar una posición puntera, se ha debido dejar de lado un montón de cosas importantes. Hacer una transición inteligente, es crucial: el retiro no tiene por qué ser aburrido, ni difícil.

Todo CXO exitoso, tiene una vida altamente activa y productiva. Cuando llega el momento del retiro, alrededor de los 65 años de edad, lo más seguro es que su estabilidad económica sea indiscutible. Pero usualmente, los altos niveles de concentración y dedicación que conlleva una posición de CXO, imponen que la persona deje de lado hobbies, gustos, aficiones, amigos, familia y viajes.

Un retiro sin límites no sólo contempla la solidez económica sino también una vida mentalmente plena y sana. Puede pasar que a pesar de tener un piso financiero muy bueno, el alto gerente que llega a la fase de retiro se sienta aburrido; la pérdida de poder, el teléfono que no repica, los contactos que se pierden, la agenda a reventar que se torna vacía.

Para el experto Robert Michels, citado por el diario La Nación de Argentina, hay una apropiación, una simbiosis con la empresa, que cuando se produce la ruptura supone un golpe muy fuerte para el retirado. Se denomina hybris, y es, según Eugenio Marchiori, experto del IAE Business School, “el único pecado que los dioses en la antigua Grecia no perdonaban”. Creerse intocable se castiga, según la mitología.

Para asegurar la paz mental y la calidad de vida. Los especialistas recomiendan construir un hobby antes de retirarse para que la transición sea más fácil, usar los fines de semana como ejemplo de como será la vida de retirado, hablar con buenos amigos o familiares que se hayan retirado adecuadamente, planificar el año con viajes y diversas actividades para ir sembrando una expectativa y romper con la rutina.

Resulta muy motivador asesorar a los más jóvenes que estén en la misma carrera. El último informe de Deloitte, llamado “Millennials Survey”, indica que hay una demanda de los jóvenes empleados que buscan asesoría en sus líderes.

Al tener en cuenta estos aspectos, su período de retiro no tiene por qué ser aburrido ni un proceso dificultoso. El retiro de la vida laboral no implica inactividad, se puede seguir aprendiendo con nuevas metas y logros, e incluso se puede emprender un pequeño negocio, más por distracción que por dinero. Es importante mantener la mente activa.

“Hay opciones: volcar los conocimientos en Pymes, ONG o universidades. También optar por un negocio propio (bien planificado de antemano, pensado mientras se está en el sillón de mando), un hobby o el dolce far niente (no hacer nada) si es que se tiene el espíritu para ello. Habrá de pensar también cómo puede contribuir, desde el llano, con la sociedad y las personas que lo rodean”, establece el citado artículo de La Nación.

Se puede viajar, estudiar y ejercitarse. Los expertos garantizan que las personas con más actividades son las que menos problemas tienen para adaptarse a esta nueva etapa. Con menos obligaciones, seguridad económica y más tiempo disponible, usted agradecerá haberse anticipado al futuro, y haber aprovechado la cima para labrar un retiro sin límites.